domingo, 27 de julio de 2008

Ervin Fernando Rueda Junco1

Oscar Javier Pérez Lora2



América Latina, Dependencia y Globalización:

Proceso del desenvolvimiento capitalista y alternativas de un nuevo orden económico y social




Resumen

El objetivo de la presente ponencia consiste en establecer las condiciones bajo las cuales el desarrollo en América Latina y el Caribe no se ha logrado y proponer alternativas del desarrollo desde su propia concepción y realización, en función de los legítimos intereses de los pueblos latinoamericanos.

La globalización debe ser entendida como un proceso histórico que a pesar de no ser lineal sí ha sido continuo en el tiempo. Asimismo, es necesario articular sus diversos elementos a partir de la naturaleza del proceso mismo; es decir, desde su lógica y desenvolvimiento.

La ponencia se enmarca al interior de la tradición marxista de donde se concluye que el proceso globalizador corresponde al desarrollo mismo del sistema capitalista como sistema mundo. La incorporación de los diversos espacios geográficos y humanos debe ser estudiada dentro de las relaciones capitalistas de producción y las consecuentes relaciones de dependencia.

Se concluye que debido a la lógica propia con que se desenvuelve el proceso de la globalización, América Latina y el Caribe, y en general, los llamados países subdesarrollados, cumplen un papel determinante en la acumulación capitalistas de los países del centro debido a la posición de atrasados y dependientes. La única salida posible es la construcción de un nuevo ordenamiento mundial en el cual sea viable la autonomía de la región en la decisión de su destino.


Introducción

La historia de América Latina posterior a la colonia se ha convertido en una perpetua promesa no cumplida. El desarrollo para nuestros pueblos es una meta esquiva. Diversas reformas han sido insuficientes, y antes que mejorar los problemas de subdesarrollo, pobreza, hambre, daño al medio ambiente y dependencia se acentúan. El conflicto social y político se siente en la región, aún cuando sus características e intensidades varíen de un país a otro.

La globalización, de la cual hace parte también el periodo de hegemonía española (s. XVII), holandesa (s. XVIII) e inglesa (s. XIX), ha llegado por medio de la apertura de los mercados y cuyo objetivo han sido siempre los mercados capitalistas centrales. La división internacional del trabajo sigue tan vigente hoy como hace 200 años y nuestro papel se ha limitado a la provisión de materias primas y algunos productos industriales a cambio de artículos manufacturados y de alta tecnología.

Un intento de superación de esta situación lo constituyó el modelo de desarrollo por Sustitución de Importaciones cuyas primeras formulaciones se remontan después de la década del treinta del siglo pasado. Desafortunadamente este intento no logró romper la relación que domina aún a nuestra región, a saber: centro-periferia; un desarrollo subdesarrollado.

El mayor problema, con toda seguridad, es la incapacidad de formular un concepto propio de lo que entendemos y deseamos por desarrollo. Las políticas hasta ahora formuladas son de carácter euro céntrico y ajeno a nuestras realidades.

El objetivo de la presente ponencia consiste en establecer las condiciones bajo las cuales el desarrollo no ha sido posible en América Latina y el Caribe. Igualmente, plantear una alternativa de desarrollo que partan de una concepción propia y viable a partir de nuestros propios medios, en función de los legítimos intereses de los pueblos latinoamericanos.

El análisis es de carácter estructural, dejando a un lado el estudio de la coyuntura. Con tal fin, la ponencia consta de cuatro secciones y la presente introducción. En la primera sección se propone entender el proceso de la globalización como la manifestación y consecuencia de la socialización de la producción en el capitalismo y, por tanto, su necesidad de aprovisionarse de fuentes seguras de materias primas y de la apertura de nuevos mercados que permita la realización del aumento de la productividad y la innovación.

En este orden de ideas, en la siguiente sección se expone la naturaleza del subdesarrollo y la dependencia como consecuencia del ordenamiento de la producción a escala global. En particular, la función de periferia desempeñada por Latinoamérica como proveedora de materias primas y la apertura de sus mercados como mecanismo de salida continúa de excedentes que permite la acumulación sostenida en el centro.

Finalmente, en la tercera sección se muestra el socialismo, basado en la democracia radical, como alternativa viable de desarrollo y libertad, no sólo para América Latina, sino para el conjunto de la sociedad global.


  1. Globalización y modo de producción capitalista

La producción de mercancías, definida como la producción para el mercado, ha estado presente en la historia humana y su existencia no corresponde únicamente al capitalismo. Sin embargo, dentro del capitalismo adquiere nuevas y distintas características. La diferencia específica del capitalismo consiste en que la producción se realiza por medio de la compra y venta de la fuerza de trabajo y cuyo resultado es la separación entre el productor directo y los materiales y capital necesarios para la producción, existe una separación o alineación entre el productor directo de su producto o trabajo. El capitalista, como agente que comanda el proceso de producción, se destaca como agente innovador que crea y desarrolla un nuevo producto, un nuevo mercado, o nuevas técnicas de producción, tal y como lo planteara Schumpeter.

En la producción simple de mercancías el productor vende su producto con el fin adquirir otras mercancías con un valor de uso determinado para la satisfacción de sus necesidades. Las mercancías constituyen en sí la racionalidad del proceso del intercambio. Bajo el capitalismo, con un capital inicial en forma de dinero, compra materiales, maquinaria y fuerza de trabajo, y posterior a la producción las vende en el mercado dando como resultado una suma determinada de dinero, pero mayor a la inicial. El dinero es entonces el principio, el fin y el motivo para la producción. Este incremento entre el capital inicial y el final constituye lo que Marx llamó plusvalía3.

Surge entonces la importante diferencia realizada por Marx entre trabajo necesario y trabajo excedente. El primero se refiere a los medios de subsistencia del trabajador mientras que el segundo se refiere al producto creado por el trabajador que supera a lo necesario para su supervivencia y del cual es apropiado por el capitalista. Por ejemplo, si la jornada laboral es de 12 horas y tan sólo 6 horas son necesarias para la manutención del trabajador, el producto de las restantes 6 horas es apropiado por el capitalista en forma de plusvalía (Sweezy, 1987). El capitalista, de manera racional, buscará la forma de reemplazar mano de obra por capital para reducir costos y minar el poder de negociación del trabajador.

De acuerdo a la anterior discusión, la tasa de ganancia, que está en función de la tasa de plusvalía y de la composición orgánica del capital, depende de manera directa de cuatro factores: la extensión de la jornada laboral, la productividad del trabajo, el nivel de acumulación y la realización en el mercado de su producción (demanda efectiva). Y de manera inversa del salario real.

El capitalista como el poseedor de los medios de producción y cuyo objeto es la maximización de las ganancias deseará, en la medida de sus posibilidades, manipularlas a su antojo.

De los cuatro factores mencionados, la globalización se expresa como un mecanismo eficaz que permite ampliar las posibilidades de acumulación por fuera de las fronteras nacionales. En un primer momento, para los primeros capitales de los países desarrollados, la nación desempeñó la función de incubadora de la incipiente acumulación, en la medida en que dio protección a la industria, un tiempo de espera para la innovación tecnológica y un marco jurídico y legal de la propiedad que normaliza la acumulación.

No obstante, a medida que evoluciona el capital y las fuerzas productivas se desarrollan, las fronteras nacionales empiezan a ser una traba al desarrollo del capital, por lo cual se genera una nueva etapa que conocemos como globalización.

Un primer elemento, y quizá el más evidente, es buscar la realización en el mercado internacional de la producción, gracias al desarrollo de las fuerza productivas que en la generalidad de los casos a ha copado una serie de mercados en los países desarrollados. Igualmente, la exportación de capitales para efectuar inversiones en países de la periferia.

Adicionalmente, la globalización ha permitido el aumento de la productividad del trabajo y una mayor especialización en la producción, así como ha venido sucediendo en algunos países de la periferia, la extensión de la jornada laboral y la sobre explotación de la mano de obra en lo que es conocido como la maquila.

La provisión de materias primas no ha dejado de ser un factor determinante en el proceso globalizador, así como la comercialización y apropiación de recursos biológicos y genéticos en beneficio de los grandes capitales del centro.

En resumen, la globalización es un proceso que nace de la dinámica propia con la que se desenvuelve el sistema capitalista en su conjunto, adquiriendo diversas características dependiendo del desarrollo de las fuerzas productivas. Es así como a diferencia del siglo XIX, esta nueva globalización no se limita a la extracción de materias primas sino que incluye una interrelación más fuerte, puesto que involucra el movimiento de los capitales mismos y la internacionalización de la mano de obra4.


  1. Subdesarrollo y dependencia en América Latina

Para dilucidar como se ha llegado hasta la actual situación de subdesarrollo de la región es necesario observar como se ha dado el desarrollo, en términos generales, y las características más representativas.

Desde la colonización, las riquezas naturales fueron explotadas, corriendo la misma suerte los nativos, e incorporadas al incipiente mercado mundial de ese entonces por medio del Imperio Español y Portugués. Las estructuras económicas generadas en la región se produjeron con la relación de la corona y los territorios colonizados. Los recursos naturales eran explotados intensivamente para luego entrar al imperio español, que acumulaba lo que se producía. Es decir el imperio fundo una economía basada en la explotación de los recursos naturales, dejando de lado la manufactura. Desde entonces, la región comienza el subdesarrollo, que hasta nuestros días se mantiene.

En la época de las independencias y la constitución de las repúblicas latinoamericanas, la creación del Estado-Nación, las sociedades tuvieron que afrontar las consecuencias de esta estructura económica, atrasada con respecto a Europa y Norte América; comienza una nueva etapa de dependencia, ya no llamados colonias sino repúblicas. Se logra una relativa independencia política sin que esto sea en la economía.

Esta estructura se mantiene hasta mediados el siglo XX, desde entonces se inicia un proyecto desarrollista, que se proponía sacar a la región del rezago político, económico, social y cultural con respecto de Europa y Norte América, cuyos supuestos son:

  1. El desarrollo implica cumplir determinadas metas generales, que concuerdan con cierto desarrollo del hombre y la sociedad

  1. Para cumplir con estas metas habría que eliminar ciertas trabas, económicas, políticas, en las sociedades subdesarrolladas. Trabas que corresponden a una sociedad "feudal"

c. Distinguidos los obstáculos se podría determinar los procesos por medio de los cuales se podría encaminar a la sociedad al desarrollo

  1. Es necesario crear una base ideológica que pueda dirigir las fuerzas sociales y políticas hacia el desarrollo

Está implícito en el primer supuesto que el objetivo es llegar a un desarrollo como el que presentan los países centrales, representados por Europa Occidental y Norte América. Además, que el desarrollo se basa en la consecución, aparentemente lineal, de etapas sucesivas como las que ha atravesado el desarrollo del capitalismo. Desde esta perspectiva la expansión y consolidación del capitalismo, en los países centrales, ha sido exclusivo de ellos mientras los demás han quedado en etapas anteriores; es decir, se ignora el papel que desempeñan los países que padecen del subdesarrollo en la expansión y consolidación del Capitalismo. Adolece de no observar el proceso histórico del capitalismo, desde la desaparición de la sociedad feudal hasta que se constituye en la principal estructura económica dominante, de manera global; como si los principales países capitalistas estuvieran aislados de los demás subdesarrollados, y no estuvieran incorporados en el desarrollo de éstos.

Teniendo en cuenta lo anterior, se puede concluir, sin mucho esfuerzo, que el camino para llegar al desarrollo es pasar en el menor tiempo posible por las distintas etapas por las cuales pasó el capitalismo; además, suponiendo que las sociedades latinoamericanas se encuentran en un estadio anterior al capitalista, es decir, tienen la forma de una sociedad feudal. Para que esto fuera cierto habría que confirmar dos aspectos: primero, que es posible que nuestras sociedades pueden repetir un proceso histórico que, supuestamente, lo han realizado los países más desarrollados; segundo, verificar en que parte de este camino nos encontramos para llegar al desarrollo y ver si nos, como algunos lo afirman, hallamos inmersos en una sociedad que es típicamente feudal, o una combinación de las dos, moderna y feudal, es decir, una sociedad dual.

En el primer aspecto deberíamos aceptar que las sociedades marchan una junto a la otra pero no relacionadas, incluyendo que la historia es como un proceso biológico, como una sucesión de etapas. Sin embargo, podemos constatar que las sociedades marchan unas junto a las otras relacionadas, todas las sociedades se mueven paralelas y juntas (Dos Santos). Aún en la época en que las comunicaciones y los medios de transporte eran incipientes, en la colonización y expansión de los imperios español y portugués, las sociedades colonizadas y los imperios estaban bien relacionadas; a la vez que el imperio español se hacia más fuerte, las colonias eran explotadas. En ésta -época- los imperios se hicieron de las riquezas naturales de las colonias, a pesar de las diferencias que había entre ellos; las condiciones sociales eran generadas por la estructura a la que fue sometida la sociedad colonizada. El proceso de expansión y desarrollo del capitalismo va junto al subdesarrollo, como lo afirma Frank: …el subdesarrollo ha sido y es aún generado por el mismo proceso histórico que genera también el desarrollo económico; el desarrollo propio del capitalismo (Frank, 1973) Entonces, debemos estudiar el capitalismo en términos globales, dialécticamente, en el mundo en su totalidad. Éste aspecto no tiene validez por que no tiene en cuenta que el proceso por el cual se desarrolla y expande el capitalismo implica no sólo los países centrales sino, también, a los que se denominan subdesarrollados; así que en ningún momento se puede, por alguna sociedad, repetir un proceso histórico, ya que el capitalismo no se desarrollo aisladamente en un país sino que estuvo relacionada con las regiones más atrasadas del mundo.

Ya sin validez el primer aspecto, el segundo carece de sustento, pero es necesario realizar un pequeño análisis de él. Con relación a él podríamos plantear las siguientes interrogantes: ¿En qué formación social se encuentra las sociedades latinoamericanas? ¿Es acaso feudal, moderna, o una combinación de las dos –es decir, dual? Frecuentemente se señala que las regiones más apartadas, o lejanas, de las metrópolis latinoamericanas son feudales, mientras que éstas son modernas –capitalistas; es por esta consideración que llaman a las sociedades latinoamericanas, duales. Desde el comienzo de la colonización nuestras sociedades se dedicaron a la exportación de metales preciosos, recursos naturales, que entraban en mercado mundial de entonces; aportando así al desarrollo del capitalismo mercantil, es decir, siempre han estado relacionadas con el capitalismo. No se puede hablar de feudalismo en economías y sociedades que se organizan para la exportación (Dos Santos), a pesar de la peculiaridad de que en ellas no se formó un mercado interno, o una incipiente sociedad de consumo. Es porque la actividad económica se dedica casi exclusivamente a la exportación y cada vez se les priva de medios de supervivencia que, aún en las partes más marginadas, de manera leve o fuerte, experimentan el capitalismo. Cabe mencionar que las regiones marginadas no son parte del sistema capitalista de forma clásica, una contradicción entre los dueños de los medios de producción y los trabajadores que venden su fuerza de trabajo, sino en la medida que participan en su proceso y viven las consecuencias de él. Podemos afirmar que las sociedades latinoamericanas son capitalistas, diferenciándose solo en el grado de su formación capitalista, y que la aseveración de que son duales no es cierta.

Partiendo de supuestos erróneos las consecuencias de aplicar el modelo desarrollista no pueden ser otros que el mantenimiento del subdesarrollo. El modelo proponía que las consecuencias de la industrialización (aplicación del modelo) eran:

  1. Mayor crecimiento del mercado interno, y los países cada vez menos dependerían del mercado externo

  2. Debilitamiento de la oligarquías

  3. Mejor distribución del ingreso

  4. Centralización de las decisiones económicas en el país respectivo

La independencia de los países del mercado externo se lograría por medio de la sustitución progresiva de importaciones, asimismo lograse que se produjera los bienes necesarios del país; la combinación entre la sustitución de importaciones y el deterioro de las divisas (…) generó una mayor dependencia del comercio exterior (Dos Santos). El proceso por medio el cual se vio esta situación fue el bajo precio de los productos que exportaban éstos y el aumento de las manufacturas. Lo que llevó a un déficit en la balanza de pagos. Las importaciones cambiaron de artículos de lujo, para la oligarquía, a insumos necesarios para las industrias recién plantadas. Además, junto a la industrialización no hubo un aumento de la independencia en las decisiones económicas de los respectivos países. Hubo un flujo de capitales extranjeros hacia los países latinoamericanos que cada vez más consolidaban su dominio sobre las industrias nacionales, amputando la posibilidad de un desarrollo independiente. Las oligarquías se debilitaron, pero no perdieron poder. El proceso de industrialización se realizó empleando el capital acumulado por ellas, así que estuvieron activas durante éste proceso: por que gran parte del capital invertido en la industria se originaba directa o indirectamente (a través del sistema bancario sobre todo) en las elevadísimas rentas generadas por el sector agrario y que no se reinvertían ahí (Dos Santos). La distribución del ingreso entre la población no ocurrió. La oligarquía basaba su poder económico y político en la explotación de recursos naturales y la agricultura, con el proceso de industrialización y con la participación de la oligarquía en él, causó el debilitamiento de la actividad económica rural, produciendo un movimiento de campesinos hacia las ciudades; esta mano de obra desplazada no era recuperada por el proceso de industrialización, de modo que se constituyó en una población marginada que era poco o nada productiva. En este marco no podría haber un aumento de la distribución del ingreso, contrario a ello, siguió la concentración de la riqueza. Nuestros países no lograron la independencia económica. Los capitales extranjeros invertían, en la pequeña y gran industria, para luego retirar el excedente; condición que provocó una situación de sumisión o de dependencia de las políticas económicas hacia los capitales extranjeros. Sin embargo hay que observar que estos movimientos de capitales hacia los países subdesarrollados esta determinada por la situación que atraviesa el capitalismo en los países desarrollados: desarrollo del capital monopolista. Los capitalistas que tienen el control de un monopolio se abstienen de realizar una inversión continua en él, ya que el monopolista se rige en sus decisiones de inversión por la tasa de ganancia marginal (Sweezy, 1987); de modo que si hiciera una mayor inversión en su monopolio obtendría una menor de la tasa de ganancia que si no lo hiciera. Para mantener una tasa de acumulación el monopolista se ve obligado a realizar inversiones, aun si su tasa de ganancia es pequeña, en otras áreas de la economía, entonces los países subdesarrollados son objetivos de inversión.

Afirmar que nuestros pueblos son subdesarrollados porque estamos en un periodo anterior a capitalismo, ó que somos sociedades duales, no es más que una excusa ideológica para justificar las políticas que llevan a la Dependencia y mantenimiento de un régimen que no es capaz, porque es intrínseco a él, de dar bienestar general a la sociedad. “¿Cómo explicaremos, pues, el raquitismo capitalista y el subdesarrollo actual América Latina? No como una supervivencia feudal que sigue esperando su superación por el desarrollo capitalista sino como el producto histórico y aun continuado del mismo desarrollo capitalista de un sistema mundial único (…) (Frank, 1973). El desafortunado subdesarrollo latinoamericano es la consecuencia de la relación de la región con el desarrollo capitalista de los países centrales, entonces no podemos esperar que el bienestar de nuestros pueblos este en la aceptación y profundización del capitalismo, que es lo que representa el proceso de globalización impulsado por países superdesarrollados, y que las burguesías nacionales aprueban como si fuera el único camino posible; condenando a millones de personas a la miseria.


  1. El Socialismo como alternativa de desarrollo

Nuestros países tienen que tomar rumbos alternativos para lograr el bienestar de los ciudadanos y, lo que es igual, la independencia; lo que implica abandonar y rechazar el capitalismo, que es promovido y mantenido por la oligarquía. El camino a tomar debe fundarse sobre la participación integral del pueblo en las grandes decisiones, es decir, ser actor y director de la realización de su historia. (Dos Santos) El desarrollo es una aventura de los pueblos, de la humanidad. Todo intento que sea contrario a la confianza en la autodeterminación popular decantará, tarde o temprano, no en la liberación sino en el dominio sobre el pueblo

¿Es posible que el socialismo sea una alternativa para llevar bienestar a la inmensa mayoría de latinoamericanos a pesar de lo ocurrido en la URRSS? En la actualidad es necesario comprender que el “fracaso” del bloque socialista no es el fracaso del socialismo como tal o del marxismo, en el mismo sentido de que el hecho que un carro se dañe no es el fracaso de las leyes de la física clásica (analogía con las alguna salvedades, como que las leyes económicas no son naturales sino históricas). Esta afirmación, el supuesto fracaso del proyecto socialista, ha sido expuesta como el último gran descubrimiento del mundo moderno y civilizado, que además confirmaría que el capitalismo es el único camino posible. Para la defensa detallada del socialismo es necesario un trabajo que desborda las pretensiones de la presente ponencia, empero nos detendremos un poco en el asunto. Si el socialismo soviético fracaso porque no dio bienestar a los rusos, además limitó a los hombres y mujeres, entonces el capitalismo es el más fracasado de todos los sistemas sociopolíticos que hayan existido en la historia de la humanidad. El capitalismo es una promesa de desarrollo, bienestar, felicidad jamás cumplida y que por su naturaleza no lo hará. En el caso de las libertades individuales, que “fueron y son violadas” en regímenes distintos al capitalista (como en Cuba), el capitalismo tiene a millones de esclavos asalariados en el mundo, que viven con menos de dos dólares diarios, y cuenta con un gran ejercito de reserva, es decir, de desempleados involuntarios que viven de actividades económicas informales. Desde el colapso del bloque socialista, y el supuesto triunfo del capitalismo, no se han mejorado las condiciones de millones de personas sustancialmente, es más, han empeorado sin perspectivas de que mejore en el futuro inmediato.

¿Por qué el socialismo?

Primero: Es un sistema inspirado por principios humanistas, a saber, solidaridad, compañerismo, respeto al humano; contrario al capitalismo, que lo único que a hecho desde que es el sistema hegemónico es propagar, elevar en un altar, al egoísmo y el individualismo, la consecuencia es la indiferencia que podemos observar ante los desastres naturales y económicos.

Segundo: Su marco teórico faculta la acción y la reflexión. En tanto colapsaba la URRSS, se proclamaba el fin de las grandes teorías de la modernidad, condenando al marxismo al museo de las antigüedades, si no, al de las utopías. Lograr que el mundo sea mejor, entonces, eran de las promesas que no se deben hacer. Las alternativas al marxismo, si se pueden considerar así, resultaron que se paralizaban a si mismas; condenan, prácticamente, cualquier acción. La deconstrucción, en el posmodernismo de izquierda, no es suficiente para dar pan y aliento a millones de personas; esas personas esperan algo más que la deconstrucción, la acción; acción en la dirección de la búsqueda de la construcción de un mundo mejor cualitativamente y cuantitativamente. El marxismo proporciona un marco teórico científico que nos permite conocer el mundo social, su pasado y como se ha producido el presente; identifica las fuerzas que impulsan la historia, posibilitando la acción.

Es verdad que el proyecto soviético cometió errores, de modo que no podemos realizar el mismo proceso; la revolución es la tarea de cada pueblo teniendo en cuenta las particularidades de su historia y cultura, no podemos considerar que la vía armada sea el único camino posible, pero tampoco, como una posibilidad que no tiene sustento en nuestros tiempos.

El proyecto socialista en Latinoamérica enfrenta dos principales dificultades, a saber:

  1. La aceleración de la globalización ha generalizado los valores culturales de los Estados Unidos, el consumismo, individualismo, el mercado como rector de la vida personal; consigo ha provocado una oposición subjetiva, consciente o inconsientemente, a cualquier modo de vida diferente; velando la alternativa a esta sociedad. No hay una organización que visiblemente lleve la delantera en la tarea de la construcción del socialismo, a la manera que antes lo eran los partidos comunistas del bloque socialista. No obstante, podemos observar el resurgimiento del proyecto, representado por el gobierno de Venezuela, además de la resistencia de algunas organizaciones como la que lleva más de cuarenta años en las montañas.

  2. La estructura económica de la región ha dejado unas economías dependientes del mercado exterior en su mayor parte. La estructura económica es el reflejo de la división internacional del trabajo, profundizada por la aceleración de la globalización, de modo que, en el caso de Colombia, no existe la autosuficiencia alimentaria y energética. La infraestructura existente es pobre. La dependencia de la producción e innovación tecnológica. En Latinoamérica no existe un centro grande de producción de conocimiento ni dispone de los laboratorios necesarios.

Teniendo en cuenta las limitaciones en materia de infraestructura y dependencia tecnológica es necesario la creación de un sector socialista, es decir, nacionalizado, que domine los sectores más importantes de la vida económica, a saber: la producción energética, comunicaciones, servicios públicos básicos, puertos, vías y recursos naturales. La creación de un sector socialista en la economía nacional es la primera gran tarea del periodo de construcción socialista (Lange, 1989), con el fin de consolidar el proceso político requerido para la tarea de la construcción del socialismo. Un elemento fundamental del socialismo es la dirección de la economía, que despoja a la vida social del “anarquismo” del mercado. La producción se debe dirigir hacia la creación de un mercado interno y la autosuficiencia alimentaria y energética, provocando así la independencia del mercado externo. Asimismo, el presupuesto nacional debe estar orientado al área social, el bienestar de la población.

La expropiación que realiza el nuevo estado es heredado de la estructura capitalista, una estructura dependiente; bajo esta situación es necesario la importación de tecnología, para aumentar la productividad, y hacer un esfuerzo de mejorar las condiciones del sistema educativo que permitiría más adelante la independencia en la innovación tecnológica y productiva. Brindar al pueblo una educación que le permita la independencia y la realización de sus fuerzas creativas y no la dominación como ocurre actualmente.

La construcción del socialismo no puede prescindir del desarrollo científico, un componente en la modernización necesaria de la producción. En este sentido, incumbe llevar a cabo una revolución cultural, que propicie el desarrollo cultural, y científico de nuestras naciones.


  1. Conclusión

Enfrentar hoy el subdesarrollo latinoamericano implica romper con las viejas estructuras engendradas por el largo tiempo de dominación, primero español luego por los países más desarrollados, además es una necesidad moral con los oprimidos de nuestra región. El camino del desarrollo e independencia no puede lograrse manteniendo, aceptando la ruta que nos propone la globalización neoliberal que ha profundizado el dolor humano. Si en los tiempos del Che era necesaria la Revolución, en nuestros días es más urgente que nunca, el deterioro cultural, económico y ambiental son más graves hoy que cuando triunfo la revolución cubana. El rumbo a tomar para llevar a cabo el cambio necesario no puede ser recetado sino que es una exploración y reto a la historia y a las condiciones actuales.



Bibliografía


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1 Estudiante de IX semestre de Licenciatura en Física. Universidad Distrital ‘Francisco José de Caldas’; Bogotá, Colombia.

2 Estudiante de IX semestre de Economía. Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá.

3 La palabra plusvalía literalmente significa “más valor” del alemán mehrwert.

4 Hay que anotar que contrario a lo que piensan muchos autores, la globalización del mercado laboral no se limita a la transferencia o movilidad del trabajador de un país a otro, sino a la movilidad de su fuerza de trabajo que permite ser utilizada plenamente. Es similar a lo que ocurre con la movilidad del capital, lo que se mueve es el recurso, no su propietario.

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